El ave que volvió a nacer tras su extinción en los bosques del Iberá

Actualmente, también se la considera extinta en Misiones y Santa Fe, quedando solo pequeñas poblaciones silvestres en áreas boscosas de Chaco y Formosa. ¿Qué se sabe del muitú?

12 de febrero, 2026 | 16.10

El muitú (Crax fasciolata) es una especie registrada históricamente en las provincias de Santa Fe, Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco. Sin embargo, en la década de 1970 su problación comenzó a reducirse drásticamente en la Argentina, llegando a desaparecer por completo en los bosques del Iberá (Corrientes) y la provincia de Entre Ríos. Ante esta situación, investigadores realizaron una arduo trabajo que consistió en la reintroducción de la especie en la región y que se coronó con el nacimiento de nuevos pichones.

Actualmente, también se la considera extinta en Misiones y Santa Fe, quedando solo pequeñas poblaciones silvestres en áreas boscosas de Chaco y Formosa, al noroeste del país. Entre las causas de esta desaparición se encuentran su captura para mascotas, la caza furtiva para consumo humano y la degradación de hábitat por tala selectiva y la expansión de la frontera agrícola ganadera. Según la bióloga Sofía Zalazar, a partir del testimonio de guardaparques, los últimos registros del ave tenían "más de 40 años".

La bióloga Sofía Zalazar había indagado sobre la presencia del ave en los bosques del Parque Nacional Iberá, como parte de su tesis doctoral, pero se encontró con que la información que brindaban los pobladores sobre el muitú era bastante vaga y escueta, apenas mencionaban que se trataba de "un pájaro negro grande que canta" y, además, encontró que "nadie" describía al ave con exactitud. "Fueron muchos años sin la especie”, precisó.

La recuperación de una especie

Pero el olvido de los pobladores no sería para siempre, ya que en 2019 se llevó adelante una ardua estrategia de reintroducción de la especie que permitió el nacimiento de tres pichones de muitú en 2021. “Ver cómo una especie vuelve a cumplir su rol dentro de los bosques y que los individuos logran reproducirse es un paso importantísimo en la recuperación de un ecosistema”, había expresado Zalazar, según consignó mongabay.com.

La llegada de estas aves se sumó a los otros nacimientos de especies que forman parte de los proyectos de reintroducción en el parque, como los jaguares, osos hormigueros, guacamayos rojo y nutrias gigantes, que lleva adelante la Fundación Rewilding Argentina.

¿Qué pasó con el Muitú?

A partir de su tesis doctoral, impulsada por el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal), la bióloga encontró en las principales causas de la desaparición del ave a la caza directa y la pérdida de hábitat asociada a la deforestación.  Además, el ave tiene un tamaño y volumen que lo asemeja a una gallina gigante —con más de 80 centímetros y más de tres kilos—, lo que las volvió "codiciadas" por su carne.

En lo que respecta a la pérdida de hábitat, esta se vincula a la deforestación para producción ganadera y agrícola y repercute en la relación de estas aves con los cursos de agua, como ríos o lagunas. “Necesita amplios territorios con masa boscosa y buen estado de conservación. Eso es un inconveniente porque no podría habitar en cualquier bosque empobrecido”, analizó Zalazar. En el último siglo, el Gran Parque Iberá -que comprende el Parque Nacional y el Parque Provincial- se encuentra en un desequilibrio producto de la amenaza de extinción de especies autóctonas como el muitú o el yaguareté o jaguar (Panthera onca).

La zona comprende el Parque Nacional y el Parque Provincial, que suman 700 mil hectáreas de llanura subtropical, y en el centro se encuentran los humedales, que conviven con variados ambientes como la selva paranaense, el monte chaqueño, el espinal y los pastizales abiertos. “Un ecosistema no está sano si no están todas las piecitas. Funciona como un motor que tiene muchas partes que generan la funcionalidad. Queremos ver al Iberá como estaba 100 años atrás”, reconoció Zalazar.

Para revertir la situación se necesita traer de vuelta a las especies claves, las que tienen un rol marcado en este ecosistema. ¿Por qué es relevante el muitú para la armonía del sistema? El 80 % de su dieta son frutos. Como es una ave grande se alimenta de frutos carnosos de gran porte, mayores a los que podrían comer aves más pequeñas e incluso mamíferos. Entonces, se convierte en el principal dispersor y depredador de semillas del Iberá.

"Al defecar las semillas en distintos sitios, ayuda a regenerar los bosques. A su vez, al romper otras semillas duras y abundantes en su estómago, controla y mantiene la heterogeneidad del ambiente”, comentó la bióloga.

Nacimiento y traslado en el Iberá

El proyecto de repoblación del muitú suponía traer individuos de otros lados y para ello resultó clave la donación de animales en cautiverio proveniente de la empresa de energía brasileña Itaipú Binacional (Foz de Iguazú).

En octubre del 2025, cinco pichones criados en las instalaciones del Parque de la Biodiversidad de Córdoba fueron trasladados hasta Corrientes. El éxito de estos ejemplares fuera de sitio se logró siguiendo rigurosamente las Directrices de Uso de la Gestión Ex Situ para la Conservación de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).