Despertarse con la boca seca, la lengua pastosa y mal aliento es una sensación frecuente, especialmente en noches calurosas. A veces se suma dolor de garganta, ronquera o labios agrietados. Aunque pueda parecer un problema en las glándulas salivales, lo cierto es que suelen funcionar con normalidad, la causa principal es la deshidratación nocturna y ciertos hábitos antes de dormir.
La doctora estadounidense Dimple Jangda, especialista en salud intestinal, explica que la sequedad bucal, conocida como xerostomía, no es grave, pero sí incómoda. Puede provocar mal aliento, dificultad para hablar o tragar y hasta alteraciones en el gusto. Las altas temperaturas nocturnas agravan el cuadro, ya que favorecen la pérdida de líquidos durante el descanso.
La solución, según la especialista, es más simple de lo que parece, hidratarse correctamente y cuidar el ambiente del dormitorio. Bajar el termostato antes de acostarse y mantener una temperatura fresca ayuda a reducir la evaporación de líquidos. También puede resultar útil colocar un humidificador en la habitación para evitar que el aire seco intensifique la sequedad.
Por la mañana, se recomienda reponer líquidos con agua, infusiones, leche o bebidas vegetales, e incorporar frutas ricas en agua en el desayuno. Esta reposición favorece la producción de saliva y mejora la sensación de frescura en la garganta.
Alcohol, tabaco y cafeína: los enemigos silenciosos
Uno de los factores menos considerados es el consumo de alcohol antes de dormir. Estudios de la Universidad de Odontología de Kyushu advierten que el alcohol provoca sequedad bucal a cualquier hora del día. Al ser un diurético, favorece la pérdida de líquidos incluso en pequeñas cantidades, por lo que una sola copa puede bastar para despertar con sensación de desierto en la boca.
El tabaco también juega un rol clave. Investigaciones de la Universidad de Ciencias Médicas de Kerman señalan que fumar reduce la producción de saliva, lo que aumenta la probabilidad de mal aliento matutino. A esto se suma la cafeína, que puede potenciar la deshidratación.
Más allá de la hidratación, mantener una correcta higiene bucal es fundamental. Cepillado, uso de hilo dental y raspado de lengua ayudan a controlar las bacterias responsables de la halitosis. En este punto, los especialistas recomiendan elegir colutorios sin alcohol, además de proteger el esmalte dental, evitan alterar la calidad de la saliva y afectar células inmunes presentes en la cavidad oral.
