Una importante cadena de supermercados mayoristas atraviesa un duro momento y entró en concurso preventivo de quiebra. Producto de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, la firma viene de cerrar sucursales y despedir trabajadores.
Se trata de la cadena Caromar, que es dueña de marcas como El Coloso y que viene sufriendo la caída del consumo que generó una fuerte crisis financiera. La apertura del proceso fue dispuesta por el Juzgado Comercial N°1, que encuadró el caso como un “gran concurso”.
La firma declaró encontrarse en estado de cesación de pagos, atribuyendo el mal momento a la caída del consumo, la pérdida de capital de trabajo, dificultades para el abastecimiento de mercadería y conflictos gremiales.
Esto se da en un marco de ajuste que viene realizando Caromar, que cerró sucursales en Mar del Plata, Burzaco, La Tablada y San Justo y solo mantiene los locales de Laferrere, Moreno, José C. Paz, Rosario y Neuquén.
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Los despidos en Caromar
Eso también trajo el despido de más de 100 trabajadores que, en muchos casos, se enteraron de la medida cuando se presentaron a sus lugares de trabajo y se encontraron con las puertas cerradas. La empresa cambió las cerraduras y contrató una nueva empresa de seguridad.
Desde la empresa aseguran que entre noviembre de 2024 y el mismo mes del 2025 tuvieron una caída cercana al 42 por ciento interanual en las ventas por la caída de la demanda y la competencia con algunas marcas que comenzaron a vender productos incluso por debajo de sus costos para sostener su participación en el mercado.
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La firma tiene presencia en varias provincias y produce detergentes, rollos de cocina, lavandina, lustramuebles, antibacteriales, alcohol, barras de azufre, broches, guantes, escarbadientes, paños multiuso, repasadores, secadores de pisos, suavizantes para la ropa, velas, esponjas, film autoadherente, guantes, limpiadores, naftalina, pomada para zapatos, papel higiénico, entre otros productos.
Sin embargo, en 2024 decidió cerrar su planta de producción de jabón en polvo pese a 5 años de inversión, señalando que la operación dejó de ser viable frente a precios de mercado importado inferiores a los costos de fabricación.
Además, en el último tiempo afrontó múltiples juicios laborales por cerca de 1.000 millones de pesos tras el despido de los trabajadores, sumado a cheques rechazados y mayores exigencias de pago por parte de proveedores. Por todo esto, la firma optó por el concurso preventivo como una vía para reordenar sus deudas, sostener la actividad y evitar la quiebra.
