Los Ángeles de Catamarca, el pueblito que descansa a más de 2000 metros de altura

Con menos de 400 habitantes, este rincón al sur de la ciudad de San Fernando se configura como un verdadero tesoro de paz y aire puro, escondido en la montaña.

02 de febrero, 2026 | 15.59

Ubicado en el departamento catamarqueño de Capayán, a 2.391 metros sobre el nivel del mar, sobre la Sierra de Ambato, se abre paso el pueblo de Los Ángeles. Con menos de 400 habitantes, este rincón al sur de la ciudad de San Fernando se configura como un verdadero tesoro de paz y aire puro, escondido en la montaña e ideal para una escapada..

Fundado por españoles alrededor del año 1644, además de su belleza natural, Los Ángeles se distingue por una forma de vida basada en la autosustentabilidad: la comunidad produce gran parte de lo que consume a través de huertas propias y la cría de ganado.

¿Cómo es Los Ángeles, el rincón catamarqueño en las alturas?

Los Ángeles invita a recorrer su pequeña iglesia, la capilla de Santo Domingo y el sendero que conduce al cementerio local. Frente a una vieja casona y a metros de la Hostería Niquija (la única con estructura formal) se alza un NAC (Nodo de Acceso al Conocimiento), desde donde se puede acceder a internet.

En materia gastronómica, la propuesta culinaria del pueblo se apoya en ingredientes propios y de cada estación. Los visitantes pueden probar especialidades regionales como el locro, las empanadas típicas de Catamarca o el tradicional dulce de membrillo. A esto se suman pequeños restaurantes y alojamientos que ofrecen preparaciones caseras reconocidas por su calidad.

¿Cómo llegar a Los Ángeles desde Catamarca?

El viaje comienza por la Ruta Nacional 38, que conecta la capital catamarqueña con distintos puntos del valle central, pasando por la famosa Cuesta de Los Ángeles. Hoy asfaltado hasta el ingreso al pueblo, este trazado sinuoso recorre curvas cerradas entre paredones de piedra y pronunciados desniveles.

Durante el ascenso, el camino queda cubierto por las nubes y, tras completar los 18 kilómetros de subida, un arco de entrada recibe a quienes llegan aen busca del pueblo que descansa a las alturas.