Si estás buscando un nuevo destino para una de tus próximas escapadas de fin de semana, esta pequeña localidad mendocina del departamento de Las Heras podría ser ideal para que esta vez el viaje sea distinto y especial.
Se trata de "Las Cuevas", una pequeña ciudad, que es la más elevada de toda la provincia. Está situada en la cordillera de los Andes, muy cerca del límite internacional. Hace pocos años, el distrito, junto a Penitentes y Uspallata, fue fusionado en uno solo, que actualmente se denomina "Uspallata y Alta Montaña".
Cómo llegar a Las Cuevas
Las Cuevas se encuentra a 210 kilómetros de la Ciudad de Mendoza y a 88km de Uspallata, que es el centro de servicios más cercano. Está sobre la Ruta Nacional 7, que es el principal corredor del Mercosur que comunica Brasil y Argentina con Chile a través del túnel del Cristo Redentor. Su pequeña población es la última del camino.
Una de las actividades más frecuentes a la hora de visitar Las Cuevas tiene que ver con la subida por el camino sinuoso que formaba parte de la antigua ruta hacia chile, donde se encuentra el monumento del escultor Mateo Alonso al Cristo Redentor. Esta escultura es un símbolo de la confraternidad entre los pueblos de Mendoza y de Chile.
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Un pequeño pueblo repleto de historia
Según el censo de 1998, en Las Cuevas por esos años vivían solo 7 habitantes. Entre 1910 y 1984 funcionó en la localidad una estación del Ferrocarril Trasandino. Era una de las paradas más transitadas, ya que se trataba de la última estación del lado argentino para luego cruzar el túnel y salir del lado chileno.
Para los viajeros que frecuentan la zona y los turistas que están de paso, uno de los atractivos más importantes del pueblo es su clima de alta montaña: frío y seco. Durante el invierno son frecuentes las nevadas en Las Cuevas, que muchas veces pueden llegar a bloquear el acceso a Chile. En invierno las temperaturas pueden ser incluso más bajas que los -20 °C y en verano suelen llegar a 25 °C.
A quienes les gusta conocer pueblitos a través de largas caminatas o paseos sin rumbo claro tienen a sus pies una opción inolvidable. Quienes visitaron alguna vez Las Cuevas coinciden en destacar su encanto y sencillez, su silencio y sus callecitas, que sin lugar a dudas volverían a recorrer.
