Una despedida como un presagio y un mensaje antes de irse: la histórica pulpería de la que Ricardo Iorio era habitué y donde pasó una de sus últimas noches

La Tranca supo ser el lugar al que Iorio iba más allá de los flashes y el reconocimiento popular. También fue uno de los últimos lugares que visitó antes de morir. 

11 de febrero, 2026 | 06.00

El martes 24 de octubre de 2023, Argentina despertó con la triste noticia del fallecimiento de Ricardo Iorio. El fundador de V8, Hermética y Almafuerte tenía 61 años y tras un infarto de miocardio murió cuando lo trasladaban desde su casa en la ruta 76 hacia el hospital de Sierra de la Ventana. Luego del impacto de las primeras informaciones comenzaron a proliferar diversos recuerdos y anécdotas sobre el músico. Sus momentos más risibles, sus frases icónicas y su costado más polémico, se intercalaban en sendos homenajes. Aunque entre todos ellos, apareció un dato poco conocido: la pulpería, llamada La Tranca, donde el cantante era habitué y donde pasó una de sus últimas noches. De hecho, aquella jornada se quedó varias horas y, entre copas y guitarreadas, se sacó su remera, dejó un escrito, cantó, se emocionó, fue a su camioneta y llevó una foto de él, una de la Virgen de Luján para que proteja el lugar y un Nuevo Testamento; parecía estar ordenando su despedida. "Tal vez sea la última vez que nos veamos", le dijo a los lugareños.

“A él lo conozco desde 2000, pero lo empecé a tratar en 2010, cuando inauguramos La Tranca. Recuerdo que le mandé una invitación a través de mi hermano que trabajaba en una zona cercana a su casa en el medio del campo. Sin embargo, él no vino a la inauguración, pero a los tres días como a eso de las doce de la noche, golpearon la puerta de la pulpería muy fuerte. De hecho, yo me asusté, pensé que podía ser la policía ya que estuvimos con la música muy alta y nos venían a clausurar. Y cuando mi socio de inauguración abre, viene hacia a mí en la cocina y me dice: ‘¡Almafuerte, está Almafuerte en la puerta!’, en clara alusión de Ricardo”, rememora con risas Mercedes Resch, dueña de La Tranca, ubicada en Cura Malal, a unos 50 kilómetros de donde vivía el artista.

Y continuó: “Entonces Ricardo pidió pasar, nosotros estábamos comiendo un guiso, le convidamos y después nos bajó una guitarrita pequeña que él dijo que era de la mujer, mientras estaba con otro integrante de Almafuerte en ese momento y un chico de un campo cerquita donde vivía.  Y, bueno, estuvimos hasta las cuatro y media de la mañana con él tocando. Fue tremendo”.

Encuentro cercano de otro tipo

La unión entre Mercedes y Ricardo Iorio no solo se destacó por su primer encuentro y por el final, también hubo momentos del orden metafísico entre ambos. De hecho, la última noche del músico en La Tranca tuvo muchas particularidades y él actuó como en un tono de despedida. Aunque no fue la única vez: en junio de 2023, meses antes de que falleciera el cantante, se produjo una especial situación con ella.

“El primer encuentro místico fue en junio de 2023. Aquella noche me aparece en medio de la oscuridad en el zaguán de Mingo Silvera, mi tío y amigo de Ricardo. Ese espacio es un corredor largo, desde allí veo que para una camioneta oscura y los dos manoteamos una tranquerita de fierro para abrirla y yo no sabía quién era porque no se veía. Entonces le digo, ‘¿eh, quién sos?’ Y él, con ese típica voz ronca, responde y ahí me quedo tranquila. Bueno, entramos caminando en medio de la oscuridad y ahí me preguntó si estaba Mingo, le digo que sí: lo llama y ese fue el primer encuentro conmigo desde otro plano. Le había venido a pedir las bendiciones, porque el viejo era medio como un curandero y él se arrodillaba y mi tío le apoyaba la mano en la cabeza. Y bueno, todos estos meses hasta los primeros días de octubre, él ha venido a eso, a pedir bendiciones”, recordó Mercedes ante El Destape.

Y continuó: “Inclusive una vez sucedió acá en la veredita de La Tranca. Ese día, él se arrodilló, le pidió la bendición a mi tío y a mi me generaba entrar como en un plano de otra dimensión. Después, sucedió el encuentro en octubre, Ricardo venía de Bahía Blanca tarde, me refiero después a pasadas las doce de la noche. Esa fue la última”.

La última noche: “Si tengo que morir...”

El viernes 13 de octubre Ricardo Iorio llegó a La Tranca cerca de la medianoche. En consecuencia quedaban muy pocas personas en la pulpería: su entrañable amigo Mingo Silvera, Mercedes y un par más. “Aquella noche nos bajó un pendrive con su música y con otra tanta que él escuchaba de colegas. Y bueno, nos hizo un recital encima de la música que salía del equipo, que fue tremendo, a nosotros nos emocionó”, rememoró Resch.

Y agregó: “Entre canción y canción iba hasta la camioneta y bajaba alguno de sus objetos. Primero se sacó el buzo que traía, una campera de tipo de algodón,  y también se quitó la remera. Y bueno, ese fue el primer gesto: dejó la remera sobre el mostrador  y después volvió a su vehículo y trajo una virgencita de Luján y me dijo que la ponga en la puerta. ‘Ningún chorro se anima a robar un lugar con la protección de la virgen’, me aseguró. Después trajo el Nuevo Testamento, me enseñó cómo tenía que leerlo y cuando se fue me dijo que quizás era la última vez que nos íbamos a ver. Pese a que ya eso me lo había dicho un par de veces, en esta ocasión me quedé conmocionada”.

Otra de las particularidades de aquella jornada de madrugada fue que el punto cúlmine de la emoción llegó con una canción de Demis Roussos, cuya introducción dice: “Si tengo que morir. Querré que estés ahí. Sé que tanto amor. Me ayudará a descender al más allá”.  “En un momento lloraba, se golpeaba el pecho porque cantó  Morir al lado de mi amor, que fue tremendo. Lagrimeaba con la respiración entrecortada, como un chico. Nos conmovió a los 4 que estábamos allí sentaditos”, ratificó el dato la dueña de La Tranca. Otro elemento llamativo más en la sumatoria, ya que el artista murió al lado de su esposa cuando se dirigían al hospital.

¿Cómo era el Ricardo Iorio íntimo?

Las apariciones públicas de Ricardo Iorio nunca pasaron despercibidas. Desde la primera entrevista antológica y con llegada al gran público -había realizado muchas antes para medios de música- que realizó con Beto Casella en el canal C5N, hasta otras que suscitaron enojos y polémicas como el encuentro que mantuvo con César Biondini en la ciudad bonaerense de Luján.

El rechazo se produjo porque el dirigente político siempre expresó ideas homofóbicas, antisemitas y conservadoras. De hecho, la personaría jurídica de su partido le fue negada por la Justicia durante años por considerar que las agrupaciones que encabezaba enarbolaban una ideología nazi-totalitaria, negadora del Holocausto y apologista de crímenes de odio contra las minorías sexuales y étnicas.

Incluso también generaban posiciones encontradas sus momentos más risibles como los vistos en entrevistas con Hobi De Fino o el mismo Casella con temas sobre la homosexualidad, cómo educar a los niños, lo que para él significaban los chinos en Argentina o la música tropical. 

Sin embargo, Mercedes Resch le aseguró a El Destape que el Ricardo de la vida serrana, alejado de las cámaras de TV, era totalmente distinto. “Él quería ser uno más, no quería ser el famoso. Acá no le pedían fotos y nosotros siempre respetamos eso y yo creo que por eso también se sentía cómodo. Ni hablar de los actos generosos que ha tenido. No solo materiales: si te encontraba en el camino, obvio que iba a parar, te iba a socorrer, iba a hacer hasta lo imposible para ayudarte”, aseguró la amiga de Iorio.

Y continuó: “En las notas vos lo veías como que iba más al frente, como más contundente, más tajante en sus opiniones, por ejemplo. Pero el contexto en el que se movía propiciaba ese costado suyo, acá era otra cosa: tenía que dialogar con el mismo lenguaje de la zona, que es el que predomina, Yo supongo que eso lo traía un poco más a la tierra. Era alguien que realmente marcaba una diferencia, de esas personas imprescindibles, que no son como de este planeta. Más allá de que era un ser especial”.

La Tranca Cultural 

La pulpería donde Iorio acudía era desconocida, salvo para los vecinos de Cura Malal. De hecho, este espacio cultural empezó a visibilizarse el mismo día en que murió el cantante, cuando Mercedes Resch subió tres publicaciones en las redes, en las que contó el último paso del fundador de Almafuerte por allí. Además, los posteos estuvieron acompañados de varias fotos: Mercedes, junto al gaucho Silvera y Ricardo; su tío y el artista y las ofrendas que el músico dejó. Una de ellas, muy particular: una colilla de cigarrillo, que el mismo Iorio apagó con el pie descalzo.

Si bien la muerte del oriundo del partido de 3 de Febrero generó un antes y un después en La Tranca, la pulpería siempre funcionó como bar y “espacio de arte”. De hecho, en la actualidad hay show musicales, talleres de danza, bailes y, entre otras actividades, noches de juegos para la familia.

Sus puertas se abren solo los viernes y los sábados, eventualmente, desde que empieza a anochecer. A partir de allí, fluye la magia, esa misma que dejó entre sus paredes Ricardo Iorio después de aquella mistica última noche.