Una histórica marca de ropa infantil entró en concurso preventivo

La firma tiene locales en todo el país, pero ya cerró varias tiendas y despidió trabajadores mientras acumula deudas millonarias. 

26 de abril, 2026 | 15.29

En el contexto de crisis económica que produjo el gobierno de Javier Milei con sus medidas, una importante marca de ropa infantil atraviesa un duro momento y entró en concurso preventivo para evitar la quiebra.

Se trata de la marca Owoko, que tiene sucursales en shoppings y centros comerciales de todo el país, pero que en el último tiempo cerró varias tiendas y acumula deudas millonarias.

La firma inició formalmente el proceso concursal a comienzos de mes a través de dos sociedades del mismo grupo: De Niños, firma comercializadora, y Kokoloko, la sociedad productiva, que concentran el negocio. Este 24 de abril obtuvo la apertura por parte del Juzgado Comercial N° 9.

Pese a su expansión hace algunos años, en los últimos dos comenzó la debacle con un fuerte deterioro financiero, caída de ventas, cierre de locales, denuncias de trabajadores y reclamos de acreedores.

Según se detalló en la presentación, las compañías acumulan pasivos por más de $2.800 millones, con deudas comerciales, bancarias, fiscales, previsionales y laborales. Entre De Niños y Kokoloko acumulan más de 1.500 cheques rechazados. Además, distintos proveedores pidieron la quiebra.

Cierre de locales Owoko

En ese panorama, la marca cerró cuatro locales en reconocidos shoppings: Abasto Shopping; Galerías Pacífico; Recoleta Mall y Alto Avellaneda. Esto derivó también en el despido de trabajadores.

De hecho, el conflicto con los empleados lleva casi un año. En junio de 2025 comenzó un reclamo por atrasos en los salarios que llegó a una presentación de una demanda colectiva por los haberes adeudados.

En ese momento también denunciaron que no les pagaron el aguinaldo de mitad de año y que hubo suspensiones injustificadas y descuentos salariales aplicados como represalia frente a medidas de retención de tareas.

Desde el sindicato también contaron que la empresa cerró locales en la provincia de Córdoba y, pese a las promesas de continuidad laboral, la firma terminó despidiendo trabajadores. Además, Owoko pagó de manera tardía y fraccionada las liquidaciones finales y no abonó los aportes previsionales, sindicales y de obra social, dejando sin cobertura médica a varias empleadas. 

Los trabajadores también denunciaron hostigamiento laboral, cambios arbitrarios de horarios, imposición de horas extras no remuneradas y presiones para forzar renuncias. En diciembre tampoco les abonaron el otro medio aguinaldo.

La empresa llegó a tener una red de más de 40 locales en todo el país, entre propios y franquiciados, y a emplear a unas 120 personas de manera directa, y generaba trabajo para cientos más dentro de su cadena de valor.

Hoy, con un aumento del stock por la caída de las ventas y la crisis que sufre la industria textil por la apertura de importaciones, Owoko redujo su operación y tiene menos de 40 empleados.  "El achicamiento del mercado objetivo desencadena un quiebre estructural en la demanda potencial del rubro", advierte el escrito presentado por la empresa para entrar en concurso de acreedores.

La empresa hoy tiene un tercio de los trabajadores que solía tener.