Pizza de papa sin harina: la receta que se hace en 30 minutos con 8 ingredientes

Olvidate del amasado: esta pizza lleva base de papa pisada, se prepara rápido y queda crocante. Ideal para una cena fácil en casa.

25 de febrero, 2026 | 14.15

A la hora de cenar en familia, la pizza es una de las comidas más elegidas por su sabor y porque rinde para compartir. Sin embargo, prepararla en casa lleva tiempo y requiere amasar, algo que no siempre tenemos ganas de hacer después de un día largo. Por eso, ganó popularidad una versión sin harina, mucho más práctica y sencilla.

Se trata de una pizza que reemplaza la típica masa por una base hecha con papa pisada. Esto permite lograr una preparación firme y sabrosa sin tener que ensuciar la mesada con harina. Lo mejor de todo es que se hace en apenas media hora, ideal para resolver la cena rápido cuando el hambre apura.

Por qué vale la pena probar esta pizza de papa

La receta tiene varios puntos a favor que la convierten en un hit para cualquier día de semana. No lleva harina, así que es perfecta si buscás reducir su consumo o directamente no tenés en casa. Se hace en 30 minutos sin tiempos de leudado ni amasado, algo que agradece hasta el cocinero más experimentado.

Además, es económica porque usa ingredientes básicos y rendidores que seguro ya tenés en la cocina. La textura queda crocante por fuera y tierna por dentro, muy diferente a la pizza tradicional, pero igual de sabrosa. Y es versátil: podés adaptar los toppings según lo que te guste o lo que encuentres en la heladera.

Los ingredientes que necesitás

Para preparar esta receta solo necesitás 8 ingredientes que se consiguen en cualquier supermercado. La lista es simple:

  • 3 papas medianas

  • 1 huevo

  • 2 cucharadas de polenta

  • 2 cucharadas de queso rallado

  • 150 a 200 g de muzzarella

  • 1 cebolla grande

  • Sal y pimienta

  • Opcional: orégano y un chorrito de aceite de oliva

El paso a paso para que te quede perfecta

La preparación no requiere ninguna técnica culinaria compleja, ideal si no tenés mucha experiencia en la cocina. Lo primero es hervir las papas peladas y cortadas en cubos en agua con sal durante 10 a 15 minutos, hasta que estén bien tiernas. Las escurrís y las pisás en caliente hasta obtener un puré firme.

Después le agregás el huevo, la polenta, el queso rallado, sal y pimienta. Mezclás bien hasta que todo quede integrado. En una placa apenas aceitada o con papel manteca, extendés el puré formando un círculo de aproximadamente un centímetro de espesor. Es importante compactarlo bien con una cuchara para que quede parejo.

La base se hace con papa pisada.

Mandás la base al horno precalentado a 200 °C durante unos 10 minutos, hasta que esté firme y apenas dorada en los bordes. La retirás, la cubrís con la muzzarella y la cebolla cortada en pluma. Si preferís un sabor más dulce, podés dorar la cebolla previamente en una sartén.

La volvés al horno entre 8 y 10 minutos más, hasta que el queso se derrita y gratine. Y listo, en media hora tenés una pizza con base de papa bien sabrosa y crocante, perfecta para esos días donde querés comer rico sin complicarte la vida amasando durante horas.