Tras semanas de intentos y búsqueda de firmas para avanzar con una moción de censura, finalmente el Congreso de Perú destituyó este martes al presidente José Jerí a dos meses de las elecciones generales, convirtiéndolo en el octavo presidente del país en diez años y el tercer presidente consecutivo en ser destituido desde 2021. Jerí había asumido en octubre de 2025 en lugar de Dina Boluarte, desplazada por el Parlamento de la misma forma que él. El Parlamento votará un nuevo presidente provisional este miércoles, quien ejercerá el cargo hasta los comicios convocados para el 16 de abril.
La destitución contó con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones. La bancada de Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, hija y heredera del legado del ex presidente Alberto Fujimori fue la única fuerza que lo respaldó para continuar en el cargo. La líder populista ya había dicho, durante un evento partidario en San Juan de Lurigancho, que "faltando diez semanas o nueve semanas y media para que se lleven a cabo las elecciones, el señor Jerí debe seguir a cargo".
El ahora ex mandatario estaba siendo investigado por tráfico de influencias, después de haber sido escrachado en una serie de fotos con el empresario chino Zhihua Yang, con quien se reunió de forma semiclandestina en diciembre pasado, en el escándalo bautizado como el Chifagate. Políticos de la oposición acusaron a Jerí de tráfico de influencias a favor de China y la Fiscalía de la Nación, a partir de las investigaciones preliminares, lo señaló también presunto patrocinio ilegal.
El Congreso peruano citó a Jerí a finales de enero para aclarar dudas sobre el tema. Tras esto, surgieron intenciones de mociones de vacancia y censura de diferentes parlamentarios, lo que no es menor en un clima político nacional marcado por la polarización y el desgaste institucional, con dos presidentes destituidos de la misma manera (Pedro Castillo en 2023 y Dina Boluarte en 2025).
El Chifagate, el detonante que volteó a Jerí
El escándalo que dejó a Jerí contra las cuerdas estalló en enero último, cuando se viralizaron imágenes de una cámara de seguridad que mostraron al mandatario en una reunión informal con el empresario chino Zhihua Yang, en un restaurante de comida oriental 'chifa', de ahí el nombre del escándalo. Lo comprometedor para Jerí fue que asistió encapuchado, intentando esconderse, lo que lo dejó más expuesto en cuanto a la transparencia del hecho.
La investigación reveló que hubo dos reuniones entre ambos. El primer encuentro fue el 26 de diciembre, pero nunca había sido informado en la agenda oficial. Una vez que se hizo público, Jerí dio versiones distintas hasta que finalmente reconoció que no había ido solo: lo acompañó el ministro del Interior, Vicente Tiburcio, lo que elevó el perfil político del encuentro.
El segundo encuentro fue el 6 de enero de este año, diez días después de la primera cita, en una tienda de productos chinos ubicada en el centro de Lima, cerca del barrio chino. Jerí ingresó a un local que había sido clausurado el día anterior por las autoridades municipales. En las imágenes de seguridad se lo ve conversando por teléfono y vestido con una campera de aviador de la Fuerza Aérea del Perú, con su apellido bordado.
Jerí acumuló, desde entonces, siete pedidos de moción de censura, aunque todos inconclusos porque no cumplían con las firmas mínimas pedidas por la presidencia del Parlamento, que eran 78. La semana pasada la oposición peruana confirmó que alcanzó esa cantidad, y tras idas y vueltas lograron convocar a Sesión Extraordinaria para impulsar la destitución.
