China: un nuevo balance de fuerzas entre el Ejército y el Partido

La investigación por corrupción contra dos generales clave del Ejército Popular de Liberación expone un reordenamiento profundo en la relación entre el Partido Comunista Chino y las Fuerzas Armadas, en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes y de consolidación del liderazgo de Xi Jinping.

31 de enero, 2026 | 19.31

El sábado 24, el gobierno chino anunció que dos altos cargos militares del Ejército Popular de Liberación (EPL), los generales Zhang Youxia y Liu Zhenli, están siendo investigados por corrupción y otras faltas que “afectan gravemente la imagen y el prestigio” de la fuerza, según expresa en su editorial, el Diario del Ejército Popular de Liberación el domingo pasado.

Sin dudas, esta decisión es el emergente de un terremoto político en el gobierno del presidente Xi Jinping que –en sintonía con el tiempos chinos– se irá dilucidando con el correr de las semanas. Sin embargo, está claro que la relación Partido-Ejército ha entrado en una nueva fase.

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Como era esperable, la “purga” militar fue de inmediato aprovechada, por los grandes medios occidentales, en la guerra comunicacional que el imperio ha desatado contra China. Desde un intento de golpe de Estado contra Xi hasta la venta de secretos nucleares al Pentágono por parte del general Zhang, muchas fueron las interpretaciones sobre qué puede haber detrás de este importante cambio en las Fuerzas Armadas chinas.

La lectura política de diplomáticos y analistas estudiosos del tema apuntan a un disciplinamiento progresivo del EPL que conlleva, por un lado, a la pérdida de autonomía y decisión propia del sector militar y, por otro, a un mayor alineamiento a la estrategia política del Partido. En el XIV Plan Quinquenal se explicitó el objetivo para el EPL con vista a su centenario en 2027. El llamado “Objetivo 2027” apunta a tres dimensiones: modernización militar, preparación militar y trabajo anticorrupción.

“El EPL tiene un ‘objetivo de construcción centenario’ para 2027, fijado para desarrollar capacidades militares avanzadas y estar listo para ganar una guerra regional si fuera necesario”, aseguró a El Destape Sabino Vaca Narvaja, ex embajador argentino en Beijing. “Muchos interpretan ese objetivo como ligado a la capacidad para enfrentar la cuestión de Taiwán con fuerza si no se logra la unificación por medios pacíficos.”

Xulio Ríos, asesor emérito del Observatorio de la Política China, señaló, por su parte, que además del centenario del EPL, en 2027 se sumará el XXI Congreso del Partido. “Xi aspira a llegar a esa fecha con el ejército ‘en perfecto estado de revista’ y con un problema histórico resuelto: la subordinación plena de los uniformados”, escribió en su artículo sobre el tema en la revista digital española “Contexto y Acción”.

“El XXI Congreso de 2027 podría implicar una renovación profunda del Buró Político y del propio Comité Permanente (relevo de cuatro de sus siete miembros). Todo apunta a que Xi buscará un cuarto mandato, algo más viable con un control absoluto del aparato castrense. En ese sentido, el dominio alcanzado sobre el EPL no tiene precedentes: ni Mao ni Deng lograron en vida un grado de control político comparable”, afirmó Ríos.

Los dos generales bajo investigación detentaban cargos altísimos. Zhang es miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y número dos del máximo organismo militar: la Comisión Militar Central (CMC). El número uno es el presidente Xi. El general Liu, el otro sospechado, es el jefe del Departamento del Estado Mayor Conjunto de esa Comisión.

El anuncio en el Diario del EPL da algunas pistas sobre el proceso en curso. Los verbos (seguidos de adverbios hiperbólicos) con los que esa publicación castrense describe las faltas de ambos generales son durísimos. “Como cuadros del Partido y de las Fuerzas Armadas traicionaron gravemente la confianza y expectativas del PCCh y de la Comisión Militar Central; minaron el sistema de responsabilidades; fomentaron graves problemas políticos y de corrupción; causaron inmensos daños a la estructura política y a la eficacia de combate de las FFAA y tuvieron un impacto extremadamente negativo sobre el Partido y el país.” Este es apenas un párrafo de los cinco que usa la editorial para denostar a los generales.

Nuevo orden, nuevo ejército

El Ejército Popular de Liberación fue siempre un actor central en la República Popular China. Nació en 1927 como “Ejército Rojo”, brazo armado del PCCh durante el levantamiento de Nanchang contra el Partido Nacionalista chino (Kuomintang, recluido desde 1949 en Taiwán. Esta isla es considerada por Beijing como parte integral de su país y se propone recuperarla de la misma manera que lo hizo en 1997 con Hong Kong, ocupado por la corona británica, y en 1999 con Macao, invadido por Portugal).

Desde el triunfo revolucionario de 1949 hasta hoy, el ejército se ha ido transformando. Durante el maoísmo su influencia en los asuntos del Estado era enorme.

Más tarde, Deng Xiaoping (1978-1989) incluyó dentro de sus “Cuatro Modernizaciones” un cambio sustancial en la defensa nacional, trasformando esa fuerza históricamente orientada a la “guerra popular” en un cuerpo técnico y moderno. En el marco de las reformas económicas y el enorme presupuesto necesario para esos cambios en las FFAA, Deng promovió la “autofinanciación”: la creación y participación de los militares en diversas empresas y sectores de la economía.

En la década del 80, el EPL llegó a controlar más de 20.000 empresas, desde hoteles cinco estrellas hasta la industria farmacéutica, eléctrica y armamentista. En aquel momento se debatió intensamente la posibilidad de que el EPL dejara de ser el ejército del Partido y se convirtiera en una fuerza nacional.

A partir del gobierno de Jiang Zemin (1993-2003), ese debate fue perdiendo fuerza hasta desaparecer. También en aquellos años, marcados por los cambios que trajeron el colapso de la Unión Soviética, el fin de la Guerra Fría y el nuevo orden unipolar liderado por Estados Unidos, el EPL comenzó a desprenderse gradualmente de los negocios (muchas veces focos de corrupción). Hoy desde ya, sigue vinculado con gigantes estatales y privados claves en el área tecnología aeroespacial, inteligencia artificial, defensa y telecomunicaciones, entre otras.

En esta tercera década del siglo XXI, la transformación se ha acelerado. En el impactante desfile del ejército chino, el 3 de septiembre pasado (un acto que además de recordar, resignificó el papel que ese país tuvo en la derrota del “Eje” (Alemania, Italia y Japón) en la Segunda Guerra Mundial), el presidente Xi anticipó, en su discurso, esta nueva fase. El presidente subrayó la necesidad de que las FFAA “sustentaran el proyecto de rejuvenecimiento de China y se consolidaran como una fuerza capaz de garantizar soberanía, unidad e integridad territorial”.

A partir de 2012, con el liderazgo de Xi, se inició una amplia campaña anticorrupción que alcanza tanto al Ejército como al Partido y que, según los expertos, ya ha afectado a más de 200.000 funcionarios.

Según Xulio Ríos, desde 2015, el EPL ha experimentado un cambio estructural sin precedentes. “La combinación de purgas políticas y reformas organizativas sugiere una inestabilidad profunda en la cúpula militar, justo cuando China se aproxima al primer centenario del EPL en 2027 y en un contexto internacional marcado por una creciente tensión geopolítica, con la cuestión de Taiwán como epicentro. En este escenario, el gobierno de Donald Trump publicó recientemente una nueva Estrategia de Defensa Nacional donde reconoce a China como una potencia militar que debe ser disuadida de dominar a Estados Unidos o a sus aliados.”

China ha manifestado, en innumerables ocasiones, que apuesta a favor de un mundo en paz. Sabe que no puede, por el momento, enfrentar al fabuloso poder del Pentágono con sus casi mil bases militares distribuidas en cada rincón de la Tierra. Pero también sabe que necesita de manera vital proteger las rutas de navegación que la conectan globalmente. Es consciente de que debe estar preparada para defenderse ante cualquier exabrupto de EEUU. En abril tendrá lugar el histórico encuentro entre Trump y Xi en China. Entonces, muchos de estos dilemas estarán en juego.

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Telma Luzzani

Tiene una trayectoria de más de 30 años como periodista y analista de política internacional. Trabajó en numerosos medios gráficos (Página 12, Tiempo Argentino y Clarín) y medios audiovisuales. Fue conductora de Voces del Mundo en Sputniknews y co conductora en el multipremiado programa de VISION 7 INTERNACIONAL emitido por la TV Pública. Tiene varios libros escritos. Los más conocidos son: “Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría” (2019); "Territorios vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica" (Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012); Venezuela y la revolución (2008), entre otros.