Huérfana de candidatos, la CGT cruza los dedos por una interna en el PJ

Si bien Kicillof pica en punta entre los dirigentes por ahora son pocos los que se decidieron a militarlo y la mayoría prefiere esperar por una elección partidaria entre varios postulantes. El rechazo a la conducción de Cristina es el otro punto en común. 

16 de mayo, 2026 | 15.46

El arranque anticipado de la temporada alta de la política encontró a la CGT sin candidato natural y como convidada de piedra de la pulseada en el peronismo. Puertas adentro de la central los dirigentes rezongan por un panorama que de momento los tiene más como espectadores que protagonistas y sólo los ilusiona una eventual interna partidaria. Y si bien reconocen en Axel Kicillof al postulante más instalado no descartan el surgimiento de otro dirigente que prometa contenerlos como no sucede desde hace más de veinte años.

En los últimos días las reuniones y charlas políticas se hicieron moneda corriente entre los referentes sindicales en consonancia con la caída del Gobierno y de Javier Milei en las encuestas. También cobraron más protagonismo esos tópicos en la medida en que languidecía la estrategia jurídica contra la reforma laboral. La chance concreta de una derrota ante el fuero Contencioso Administrativo y eventualmente en la Corte terminó de convencer a los gremialistas de que atraviesan un momento de escasa influencia en los círculos de poder.

Otra muestra de ese escenario es la ausencia de la CGT en los últimos hitos del peronismo y que su principal cita con un aparente candidato fue con el predicador Dante Gebel, a quien los propios sindicalistas ya creen más afuera que adentro de la campaña para el año que viene. Es que la incursión del líder de la River Church en los medios locales dejó a propios y extraños con la convicción de que no logró instalarlo como postulante ni despejó duda alguna sobre los tópicos más elementales de un programa electoral.

Cuando Gebel todavía no había abierto la boca hasta el triunviro Cristian Jerónimo le asignaba chances para la carrera presidencial. En privado, el secretario general del gremio de empleados del vidrio (Seivara) reconoce ahora que esa alternativa quedó virtualmente licuada por la propia incapacidad del religioso new age para instalarse. Del sindicalismo el residente en Miami sólo logró retener bajo su esquema al aeronavegante Juan Pablo Brey (los une una relación de años con el padre del dirigente) y al textil José Minaberrigaray.

Despejada esa hipótesis el interés casi absoluto de la CGT quedó centrado en el PJ. A falta de un candidato con apoyo mayoritario en la central apenas hay consenso en rechazar la pretensión de Cristina Fernández de Kirchner y su entorno por hegemonizar el debate partidario. Pero esa postura ni siquiera los empujó a un alineamiento con el gobernador bonaerense. Hasta ahora el mayor promotor interno de Kicillof en la “mesa chica” de la organización es el extriunviro Héctor Daer. Por carácter transitivo es de esperar que lo imite Jorge Sola, el sucesor en la cima de la central que encumbró Daer.

Otros dirigentes como Andrés Rodríguez (estatales, UPCN) o Gerardo Martínez (albañiles, Uocra) le reconocen al economista voluntad de tomar distancia de Cristina y La Cámpora pero le achacan no haberse lanzado todavía a la presidencia. También incomoda a varios líderes la asociación entre Kicillof y el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), que encabezan Abel Furlán (metalúrgicos, UOM), Daniel Yofra (industria aceitera) y Rodolfo Aguiar (estatales de ATE), por tratarse de un espacio que apuesta a construir poder político y sindical a espaldas de la CGT.

Tampoco generó entusiasmo alguno en la central el lanzamiento unilateral de Sergio Uñac. Años atrás el actual senador nacional estaba en boca de los sindicalistas como gobernador de San Juan a quien visualizaban como una alternativa para el peronismo distanciado de Cristina y con un perfil de centroderecha. Pero el freno que le puso la Corte a su proyecto reeleccionista y la derrota del experimento para hacerse suceder por su propio hermano le quitó a Uñac el brillo que ostentaba en la CGT.

En ese contexto de orfandad la central obrera sólo apuesta a una interna competitiva y en algunos casos al eventual surgimiento de un tapado en el PJ que pueda darle a la dirigencia la interlocución que hasta ahora nadie le ofrece.