La mayoría de los gobernadores decidió ausentarse de la apertura de sesiones ordinarias de Javier Milei ante la Asamblea Legislativa. Entre los pocos presentes se dividen los que hoy son aliados políticos del Gobierno y los que toman distancia, preocupados por la situación económica que carcome a sus provincias. Algunos que pegaron el faltazo, sin embargo, acompañarán al presidente la semana que viene a Nueva York a la Argentina Week.
Los de Córdoba y Santa Fe, Martin Llaryora y Maximiliano Pullaro, aprovecharon su paso por Buenos Aires para reunir a su bloque de Provincias Unidas. El diagnóstico entre ellos fue duro. El eje es el grado de endeudamiento familiar y la caída del sector privado comercial y productivo. Según datos que compartió el cordobés, en esa provincia la imagen de Milei cayó siete puntos en enero.
Acudieron anoche al Congreso también Jorge Macri (Ciudad de Buenos Aires), Claudio Poggi (San Luis), Elías Miguel Suárez (Santiago del Estero), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y los aliados Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos).
El volumen de recursos a las provincias en concepto de coparticipación, leyes especiales y compensaciones cayó 7,4% en febrero de este año. La coparticipación, es decir las transferencias automáticas menos leyes complementarias y compensaciones, sufrió una merma de casi un 9% real según el IARAF. Con estos datos cada aglomerado de gobernadores busca estrategias diferentes.
Los siete que mantuvieron un zoom conjunto la semana pasada y que promovieron la creación de un interbloque en el Senado con el PRO apuestan a un encuentro con Luis Caputo. Aspiran que el ministro de economía reparta ATN, reponga fondos coparticipables y conceda algunas obras públicas. Algo es mejor que nada evalúan. Esa esperanza la conservan Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Rio Negro) y Hugo Passalacqua (Misiones). La mayoría estaba prevenido de la cataratas de insultos que saldrían de la boca presidencial y prefirieron evitar ese disgusto. Apostarán al encuentro con el mandatario en NY para acercar posiciones y llevarse alguna inversión privada.
No fue casual que dos senadoras abandonaran el recinto en plena alocución violenta. La neuquina Julieta Corroza y la schiaretista Alejandra Vigo se levantaron de sus bancas durante uno de los momentos más álgidos de descalificaciones oficiales. “Hay una disonancia entre el diagnóstico que hacen y lo que después votan”, se queja un diputado sobre los ofendidos que hasta la semana pasada acompañaron a La Libertad Avanza en leyes clave.
Ignacio Torres de Chubut le dijo a sus colegas de PU que no había conseguido vuelo. Despertó críticas internas de los cordobeses. En esa provincia ven un proceso muy difícil de caída de consumo, con empleados públicos muy endeudados. La noticia provincial en febrero fue que el BanCor sufrieron descuentos de hasta el 100% de sus sueldos debido a deudas con préstamos y tarjetas de crédito. Se está pensando un programa de desendeudamiento con el banco provincial. “La gente está asfixiada”, expresó Llaryora, quien ira a NY.
En el palco federal- apenas ponchado por la transmisión- primaba más la preocupación por el presente y el futuro que enojo con el gobierno. “Los gobernadores estamos pagando el costo político del ajuste”, reflexionó uno de ellos. La coincidencia fue la de un presente duro con cambio de clima social.
