La autopsia de Sofía Devries, la joven bonaerense de 23 años hallada sin vida tras dos días de búsqueda en el Golfo Nuevo de Puerto Madryn, Chubut, confirmó que murió por asfixia por sumersión. El informe descartó la intervención de terceros y reforzó la hipótesis de un accidente durante la inmersión, mientras la Justicia investiga si hubo fallas en el operativo de seguridad. En paralelo, los tres buzos que la acompañaban y el instructor fueron atendidos y evolucionan favorablemente.
Sofía había viajado a la ciudad chubutense para realizar una inmersión en el Golfo Nuevo, una actividad que atrae a cientos de visitantes cada temporada. Sin embargo, lo que debía ser una experiencia recreativa terminó en tragedia ya que desapareció al fondo del mar.
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Tras dos días de intensa búsqueda, su cuerpo fue hallado a unos 25 metros de profundidad, en el mismo sector donde había iniciado la práctica. El operativo incluyó a Prefectura Naval Argentina, buzos especializados y embarcaciones que rastrearon la zona del parque submarino. El hallazgo permitió avanzar en la investigación y dar paso a la autopsia.
Qué reveló la autopsia
El examen forense resultó determinante: la causa de muerte fue asfixia por sumersión, es decir, ahogamiento. Los peritos descartaron lesiones compatibles con un hecho criminal y confirmaron que no hubo intervención de terceros. De esta manera, la hipótesis principal apunta a un accidente durante la inmersión.
Este resultado llevó a la Justicia de Chubut a centrar las actuaciones en las condiciones en que se desarrollaba la práctica. Se investiga si existieron fallas en el operativo de seguridad, en el equipamiento o en la supervisión del grupo. La autopsia, en ese sentido, despejó dudas sobre posibles causas externas.
La noticia generó un fuerte impacto en la comunidad de Puerto Madryn, reconocida como capital nacional del buceo. La ciudad recibe cada año a turistas que buscan certificarse o disfrutar de la experiencia submarina, lo que refuerza la necesidad de protocolos estrictos de seguridad.
En paralelo, familiares y amigos de Sofía reclamaron respuestas claras. La joven había viajado con entusiasmo y experiencia previa en actividades acuáticas. La investigación judicial será clave para determinar responsabilidades.
Cómo están los demás buzos
El accidente no solo afectó a Sofía, sino también a sus compañeros de inmersión. Tres buzos y el instructor fueron trasladados al Hospital Andrés Isola de Puerto Madryn inmediatamente después del episodio. La atención médica fue rápida y coordinada.
Dos de ellos presentaron síntomas de descompresión, una condición que puede aparecer tras ascensos rápidos o problemas en la práctica. Por esa razón, debieron permanecer en cámara hiperbárica, un tratamiento especializado que permite estabilizar al organismo. Afortunadamente, evolucionaron de manera favorable.
Los demás integrantes del grupo fueron sometidos a controles clínicos y recibieron el alta médica poco después. Según los profesionales, se encuentran fuera de peligro y no presentan secuelas graves. Este dato trajo alivio en medio de la conmoción.
Prefectura Naval Argentina mantuvo activo el operativo de búsqueda y rescate hasta dar con el cuerpo de Sofía. La coordinación entre fuerzas de seguridad y personal médico fue fundamental para atender a los sobrevivientes y continuar con las tareas en el mar. La investigación judicial, por su parte, busca esclarecer las circunstancias exactas del accidente. Se analiza si la práctica formaba parte de una certificación de buceo y qué medidas de seguridad estaban previstas para el grupo.
