La ballena jorobada, apodada "Timmy" por los medios alemanes, conmocionó al país durante más de un mes. El cetáceo fue descubierto el pasado 23 de marzo en un banco de arena cerca de la ciudad de Lübeck, al norte de Alemania, varado en aguas poco profundas. A pesar de varios intentos de rescatarlo, el animal se liberaba solo para luego volver a quedar atrapado. Su salud se deterioró visiblemente.
Las autoridades alemanas, tras evaluar la situación, consideraron que el animal estaba ya en agonía y dieron por inútil cualquier nuevo intento de rescate. La decisión generó indignación en la población y los medios.
Dos empresarios decidieron actuar por su cuenta
Frente a ese escenario, Karin Walter-Mommert y otro empresario (cuyo nombre no trascendió) decidieron financiar una operación privada para remolcar a la ballena en una barcaza desde las costas bálticas hasta el mar del Norte. La iniciativa, que tuvo el visto bueno final de las autoridades tras la presión pública, no estuvo exenta de críticas: varios expertos señalaron que el animal estaba demasiado debilitado y que el traslado solo aumentaría su sufrimiento.
Sin embargo, dos veterinarios que examinaron al mamífero desde una distancia prudencial (una docena de metros) consideraron que era "transportable desde el punto de vista médico" .
La liberación: un final feliz
Este sábado, la operación concluyó con éxito. Timmy abandonó la barcaza de remolque alrededor de las 08:45 horas (06:45 GMT) frente a las costas de Dinamarca. “El animal expulsó aire al salir de la barcaza y nada ahora de forma autónoma y libre”, declaró Walter-Mommert a la agencia AFP. Según la empresaria, la ballena lleva en la “dirección correcta” y “debería seguir luego bordeando la costa noruega en dirección al Ártico”.
La ballena presentaba a la mañana del sábado pequeñas heridas superficiales, probablemente causadas por el transporte en el mar agitado, pero se encuentra en condiciones de seguir su rumbo. Un transmisor GPS permitirá ahora seguir su trayectoria.
Un fenómeno mediático
Desde que quedó varada por primera vez, Timmy se convirtió en un fenómeno nacional en Alemania. Televisiones, medios digitales y numerosos influencers siguieron día a día las operaciones de rescate. La decisión de las autoridades de abandonar los intentos a principios de abril provocó una ola de críticas, que finalmente forzó la aceptación del plan privado.
Ahora, la ballena nada libre hacia aguas frías, y el mundo entero espera que su transmisor siga emitiendo señales durante muchos años.
