El método danés que es el preferido de quienes buscan orden y bienestar

Todo lo que hay que saber con respecto al método danés y cómo aplicarlo para lograr tener más orden y bienestar en la vida.

13 de febrero, 2026 | 19.27

Cada vez son más quienes se inclinan por el método danés, una práctica que promete bienestar y orden a quien la ejercite. Y no, no se trata de un simple viral de redes sociales, sino que una investigación llevada a cabo por Daniel Kahneman y Angus Deaton en la Universidad de Princeton demostró que el bienestar aumenta considerablemente cuando se destina recursos a lo que en verdad satisface a nivel personal.

Qué es el método danés y cómo aplicarlo

El método danés se basa en una filosofía minimalista que llama a reflexionar antes de sumar objetos al hogar y fomenta la regla de “algo entra, algo sale”, con el fin de trabajar la conciencia sobre el espacio y el bienestar. Fue Meik Wiking en su libro Hygge Home el encargado de popularizar esta práctica, que invita a bajar los niveles de consumismo y conectar de a poco con uno y lo que nos rodea.

El método danés se basa en una filosofía minimalista.

Uno de los puntos principales para aplicar el método danés es, para Wiking, simular una mudanza: "Finge que te estás mudando", y es que este pensamiento permite depurar y dejar de lado lo que ya no utilizamos. Otra arista de la filosofía de aquella práctica radica en pensar que el valor de cualquier objeto reside en la cantidad de vida que se intercambia por él, es decir, reflexionar en torno al costo que conlleva el objeto, el bienestar que inspira y, finalmente, cuánto tiempo real será útil.

Cómo mantener el orden con el método danés

El bienestar no es el único eje del método danés, sino que la otra pata es el orden. En este sentido, quienes lo aplican repiten como mantra: "Algo entra, algo sale". Y es que el fin último de esta práctica es el minimalismo, el sentirse en equilibrio con el entorno, sin excesos ni tampoco necesidades.

Lo bueno de practicar el método danés es que permite desarrollar el discernimiento entre qué es necesario y qué podemos dejar de lado. De esta manera, se logra una mayor claridad a la hora de elegir, reducir compras innecesarias y ganar una sensación de orden y bienestar en casa.

Por último, como toda práctica, se tiene que ir adoptando de forma progresiva. No es necesario radicalizarse y de pronto hacer un giro de 180° de manera repentina. El primer paso es comenzar a depurar lo que creemos ya no es necesario en nuestras vidas, y, poco a poco, empezar a ser menos consumistas.