Hay postres que son una experiencia en sí, como lo es el cannoli, ese cañoncito crujiente relleno de crema. Originario de Sicilia, este emblema de la repostería italiana conquistó paladares en todo el mundo gracias al contraste perfecto entre su masa frita y dorada y la suavidad de su relleno de ricotta. Ideal para una tarde de té con alguien especial o para cerrar una comida con un toque dulce y elegante.
Cada bocado de un cannoli ofrece una experiencia única que fusiona lo crujiente con lo cremoso, y su presencia en pastelerías de todo el mundo es prueba de su popularidad. Pero hacerlos en casa, con la receta tradicional, tiene un encanto especial. Acá te contamos todos los secretos para que te salgan perfectos.
Sobre el cannoli: un ícono siciliano
El cannoli es mucho más que un simple postre; es un tesoro de la rica tradición italiana. Con raíces que se remontan a la Edad Media, este dulce ha resistido la prueba del tiempo, manteniendo su estatus como un ícono gastronómico de Sicilia.
Los sicilianos nombraron al cannoli "canna", que significa caña en italiano y hace referencia a la forma tubular de su masa. Originalmente, se preparaba en celebraciones y festividades como bodas, fiestas religiosas y eventos familiares. Hoy, su popularidad trascendió las fronteras y se convirtió en un goce habitual en mesas festivas de todo el mundo.
Ingredientes para 12 cannolis
Para la masa:
-
2 tazas de harina de todo uso
-
2 cucharadas de azúcar
-
1/4 de taza de manteca derretida
-
1/4 de taza de vino Marsala
-
1 huevo
-
Pizca de sal
Para el relleno:
-
2 tazas de ricotta (bien escurrida)
-
1 taza de azúcar glas
-
1 cucharadita de extracto de vainilla
-
Trozos de chocolate o frutas confitadas (opcional)
El relleno lleva ricotta bien escurrida, azúcar glas, vainilla y chocolate.
Paso a paso para unos cannolis perfectos
-
Preparar la masa: En un bol, combiná la harina y el azúcar. Agregá la manteca derretida y mezclá bien. Incorporá el vino Marsala y el huevo hasta obtener una masa homogénea.
-
Amasar y reposar: Amasá sobre una superficie enharinada hasta que la masa esté suave y elástica. Formá una bola, cubrí con film transparente y dejá reposar 30 minutos.
-
Formar los cannoli: Dividí la masa en pequeñas porciones y estiralas en discos delgados. Envolvé cada disco alrededor de tubos de cannoli (los podés comprar en tiendas de repostería) y sellá los extremos con un poco de huevo batido.
-
Freír: Calentá abundante aceite en una sartén honda. Freí los cannoli hasta que estén dorados y crujientes. Retiralos y dejalos enfriar sobre papel absorbente. Con cuidado, desmoldalos de los tubos cuando aún estén calientes pero manejables.
-
Preparar el relleno: En un bol, mezclá la ricotta escurrida, el azúcar glas, la vainilla y los trozos de chocolate o frutas hasta obtener una mezcla homogénea. Es importante que la ricotta esté bien escurrida para que el relleno no quede líquido.
-
Rellenar: Una vez que los cannoli estén fríos, rellenalos con la mezcla utilizando una manga pastelera. Hacelo en el momento de servir para que no se ablanden.
-
Decorar: Espolvoreá con azúcar glas por encima y, si querés, agregá pistachos picados o más trocitos de chocolate en los bordes.
