La Canasta Básica Total del Indec esconde los números actuales de la pobreza en el país

Con la manipulación de los datos oficiales, también se subestima el valor de la canasta básica total y alimentaria, utilizadas para medir la pobreza y la indigencia. 

12 de febrero, 2026 | 21.47

La manipulación de las cifras oficiales podría incluirse como causal de alguno de los siete pedidos de juicio político ya presentados ante el Congreso de la Nación por diferentes fuerzas políticas y sociales contra la figura de Javier Milei. Bajo su administración, no solo se se subestima el costo de vida al no actualizar la encuesta de gastos para medir correctamente la inflación sino que ahora se esconden los números actuales de la pobreza y las condiciones de pauperización de la vida de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras.

De acuerdo al último informe del Indec -desactualizado y, por ende, falaz- la canasta básica alimentaria, que se utiliza para medidor los umbrales de indigencia- tuvo un alza del 5,8%, mientras que la canasta básica total (que incluye bienes y servicios), utilizada para medir la pobreza, tuvo una variación oficial del 3,9%. Ante estos guarismos, el organismo oficial sostuvo que una familia tipo –integrada por dos adultos y dos menores de edad- necesitó 1.360.299 pesos para no caer en la pobreza. ¿Este es el verdadero costo de vida para determinar si una familia es pobre o no?

De acuerdo a un reciente informe del Departamento de Economía de la Universidad Nacional Torcuato Di Tella, la pobreza real sería seis puntos porcentuales más elevada que la informada por el Indec al tercer trimestre del año pasado, dispersión estadística y metodológica que se extiende hasta la actualidad. En cambio, para el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDEF), que reúne a técnicos y especialistas bajo la conducción de Axel Kiciloff, la pobreza actual sería un 9% superior en cantidad de personas en comparación con la informada por Milei.

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“Mentir con los precios es mentir con los salarios y la pobreza. Si el kirchnerismo pagó caro la intervención sobre el INDEC protagonizada por Guillermo Moreno, es indudable que para un gobierno cuyo mito fundacional fue la lucha contra la inflación, esta manipulación estadística le abre las puertas al infierno”, reflexionó el dirigente Claudio Lozano (Unidad Popular).

Las estadísticas de Pinocho

Los datos oficiales dicen que una familia tipo necesitó reunir durante enero ingresos por 1.360.299 pesos para no caer bajo la línea de la pobreza y 623.990 pesos para no ser indigentes. De todas maneras, estos números son ficticios.

Con la decisión de la administración Milei de no actualizar las ponderaciones para la medición de precios y tipo de consumos, también distorsionaron las estadísticas sobre la manera en que se mide la pobreza e indigencia. Es decir, al primer mes del año, probablemente se hayan necesitado más recursos que los señalados por el Gobierno para no caer ni en la indigencia ni en la pobreza. Pero el Indec no te lo va a contar.

¿Cuáles son los actuales niveles de pobreza, entonces? Hace unas semanas, el Indec publicó los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares y en base a dicha información, diferentes consultoras y centros de estudios le aplicaron una actualización metodológica en base a la Encuesta de Gastos de 2017.

Para el Departamento de Economía de la Universidad Nacional Torcuato Di Tella, coordinado por Martín Rozada, la tasa de pobreza al tercer trimestre del año pasado llegó al 33,2% mientras que la indigencia se ubicó en el 5,0%.

Si bien frente al pico registrado durante el primer trimestre de 2024 –mega devaluación y ajuste mediante – Rozada identificó una –supuesta- reducción de 25 puntos porcentuales, con la actual manipulación de los datos oficiales la pobreza real sería del 33,2% frente al 26,9% informada por el Indec, una diferencia de seis puntos porcentuales.            

Los datos oficiales del Indec también fueron refutados por otros centros de estudios y consultoras. Por ejemplo, el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDEF), que responde al gobernador bonaerense Axel Kicillof, publicó un informe que cuestiona la reciente baja de la pobreza anunciada por el Indec. Según el estudio, si se utilizaran los datos reales de salarios y jubilaciones que figuran en los registros oficiales, la pobreza no habría caído sino que aumentó cerca del 9% en cantidad de personas entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2025.

La investigación puso en tensión cierta manipulación metodológica. Los ingresos que capta la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) —el instrumento con el que se mide la pobreza— muestran aumentos muy superiores a los que reflejan las fuentes oficiales de datos salariales y previsionales. Esta discrepancia no es un detalle técnico menor: implica que los 2,3 millones de personas que supuestamente dejaron de ser pobres según la EPH podrían ser, en gran medida, un espejismo estadístico.

La consultora Equilibra también se ocupó del tema pobreza. El punto de partida de su análisis fue que el Indec mostró “oscilaciones extremas” en los últimos años, lo que sugiere que la serie oficial responde no solo a la evolución real de la pobreza sino también a problemas metodológicos.

Según el informe, la pobreza pasó del 35,2% en octubre 2021-marzo 2022 a 52,9% en el primer semestre de 2024, y luego bajó hasta 31,6% en el primer semestre de 2025, pero “ningún indicador relevante asociado a la pobreza mostró una mejora tan significativa”, señaló el informe realizado por Lorenzo Sigaut Gravina, Sebastián Lastiri, Gonzalo Carrera y Micaela Bassi.

Desde la consultora explicaron que la actualización de la CBT con la Encuesta de Gastos 2017/18 “eleva la tasa de pobreza 17 puntos porcentuales”.

La desprotección social

La precariedad social y el trabajo desprotegido también son indicativos de la creciente pauperización de la vida bajo la administración Milei. El Instituto Argentina Grande (IAG) publicó un documento con el análisis de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del mismo Indec y llegó a la conclusión de que la desocupación real –contabilizando el desempleo encubierto- se ubicó en el 13,8% (y no en el 6,6%) al tercer trimestre del año pasado.

En este escenario, existen en el país 6 millones de trabajadores bajo condiciones de desprotección, sin aportes, sin estabilidad, sin capital propio para emprender ni calificación.

Otro dato significativo de la época vuelve a tener a los jubilados y jubiladas como protagonistas. Milei no solo les licuó sus haberes, les congeló el bono (y los golpea con las fuerzas federales todos los miércoles), sino que también los mandó a trabajar nuevamente, ante la pérdida de su poder adquisitivo.

“El aumento de jubilados que trabajan en malas condiciones evidencia el deterioro de sus ingresos, con un bono congelado desde el cambio de gestión y el aumento desproporcionado de rubros que tienen particular peso en la canasta de los jubilados como medicamentos y prepagas”, puede leerse en el informe firmado por Candelaria Rueda y Violeta Carrera Pereyra.

Las puertas del infierno

La legitimidad de origen de Milei ya está por el suelo, si es que todavía le queda algo. La mentira planificada debería ser otra de las posibles causales de juicio político contra el Presidente.

 “Hace rato que varios indicadores como el de los ´ingresos de los trabajadores no registrados´, el de ´pobreza´, incluso la evolución de los salarios registrados a través de la EPH, vienen dando informaciones raras o poco consistentes”, sostuvo Claudio Lozano en ocasión de la renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Indec.

Algo olía mal en el edificio de Diagonal Sur. Antes que Lavagna, habían renunciado otros funcionarios que tenían bajo su responsabilidad el índice de precios, las estadísticas sobre condiciones de vida y de la propia Encuesta Permanente de Hogares. Las desprolijidades oficiales dentro del organismo anticipaban las actuales evidencias de una manipulación política de los principales indicadores sociales.

“Es obvio que, si la medición de la inflación anual en el 2024 con la nueva metodología daba entre 13 y 16 puntos de diferencia con el índice que se utiliza y se pretende seguir usando, esto altera de manera completa la medición del poder adquisitivo de jubilaciones, salarios, el nivel de la propia canasta de pobreza”, sostuvo Lozano, quien concluyó:

“Si el kirchnerismo pagó caro la intervención sobre el INDEC protagonizada por Guillermo Moreno, es indudable que para un gobierno cuyo mito fundacional y casi único factor de legitimación era la lucha contra la inflación, la decisión comunicada públicamente a toda la sociedad que de aquí en más tendremos un índice de fantasía, o un índice “Conan” o resultante de las “fuerzas del Cielo”, dicha decisión le abre a este Gobierno las puertas del infierno”.