Un importante partido de la Provincia de Buenos Aires se vio sacudido tras una ola de despidos en una histórica empresa láctea y salió a las calles para reclamar contra la pérdida de los puestos laborales. En el contexto de crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, esto se volvió moneda corriente.
La reconocida fábrica láctea La Suipachense despidió nueve trabajadores y los casi 150 que hay en la planta realizaron una multitudinaria marcha en las calles de Suipacha acompañados de familias, vecinos y dirigentes.
Además de la movilización, los empleados mantienen la planta bloqueada en reclamo contra los despidos. La situación viene difícil desde hace un tiempo pero se agravó cuando llegaron los telegramas.
"El detalle del telegrama fue en términos muy duros, como acusando a los trabajadores casi de ladrones, buscando una justa causa de despido", explicaron desde el sector de los trabajadores.
Tras esto, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) tomó el control del ingreso y egreso de la planta. "Si antes entraban unos 40.000 litros, directamente hoy no entra un solo litro de materia prima", detallaron.
En la puerta de la fábrica se puede ver el portón cerrado y dentro la producción está totalmente paralizada. Desde el gremio afirman que la empresa no da ningún tipo de señal hace semanas.
El duro conflicto que atraviesan los trabajadores de La Suipachense
A finales de julio se vivió un momento muy tenso en la planta luego de que los trabajadores ocuparan la administración para poder pagar los salarios y garantizar los insumos, asegurando que los directivos no aparecían. Por su parte los dueños de la fábrica señalaron que se trató de una toma forzada.
“La verdad es que esto termina acelerando la situación que se venía planteando. Los dueños aparentemente habían nombrado a un nuevo gerente, pero todavía no ha llegado a la planta. No hay nadie que se haga cargo de la situación, sobre todo porque ya es fin de mes y se deben sueldos de julio y agosto”, afirmó uno de los involucrados a La Nación en referencia a los despidos.
Los trabajadores temen que el grupo venezolano tome represalias y esperan que el Gobierno dicte una conciliación obligatoria para que se pueda abrir un diálogo entre las partes y llegar a algún tipo de solución en el corto plazo.