El colesterol alto afecta a casi la mitad de los argentinos, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. Lo más preocupante es que no da síntomas, pero sus consecuencias son graves para el corazón. Te contamos todo lo que tenés que saber.
El colesterol es una sustancia grasa esencial para el cuerpo. El problema aparece cuando tenemos demasiado. Se acumula silenciosamente en las arterias formando placas duras. Esto puede derivar en un infarto cardíaco o un accidente cerebrovascular (ACV). La prevención es fundamental.
Existen dos tipos principales de colesterol. El LDL, conocido como "malo", es el que se deposita en las arterias. El HDL, o "bueno", ayuda a removerlo. El equilibrio entre ambos es clave para mantener tu sistema cardiovascular saludable.
¿Por qué tantos argentinos tienen colesterol alto?
Los factores de riesgo son varios y muy comunes en nuestra población. El sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad encabezan la lista. Según las estadísticas, uno de cada cuatro argentinos es obeso. Esto empeora aún más el panorama.
La alimentación juega un papel crucial. El consumo excesivo de grasas saturadas, trans y azúcares impacta directamente. Sumado a la falta de actividad física, crea el combo perfecto para que el colesterol se dispare. La genética también puede influir, pero los hábitos son clave.
La doctora Analía Aquieri, cardióloga del Hospital de Clínicas, es clara. Recomienda un primer control de colesterol entre los 6 y 11 años. Luego, otro entre los 17 y 21. Si hay antecedentes familiares, los controles deben ser más frecuentes.
El peligro silencioso: así actúa el colesterol en tu cuerpo
La gran trampa del colesterol alto es que no se siente. Podés tenerlo elevado durante años sin notar nada. Mientras tanto, va dañando tus arterias de forma lenta pero constante. Cuando aparecen los síntomas, ya puede ser tarde.
Las placas de colesterol estrechan las arterias y reducen el flujo sanguíneo. Si una placa se rompe, puede formar un coágulo que bloquee por completo una arteria. Si esto pasa en el corazón, es un infarto. Si pasa en el cerebro, es un ACV.
El daño es progresivo y silencioso, pero evitable. Controlar tus niveles a tiempo es la mejor estrategia. Un simple análisis de sangre basta para conocer tu situación. Conocer tus números te permite tomar el control de tu salud.
Claves para bajar el colesterol y proteger tu corazón
La buena noticia es que podés hacer mucho para combatirlo. Cambiar tu alimentación es el primer paso fundamental. Reducí el consumo de grasas malas y alimentos ultraprocesados. Incluí más frutas, verduras, legumbres y pescados en tu dieta.
La fibra soluble es tu gran aliada. Cada gramo que consumís puede reducir tu LDL malo en 2.2 mg/dL. La avena, las legumbres y las manzanas son excelentes fuentes. Pequeños cambios en tu plato marcan una gran diferencia en tu salud.
El ejercicio físico es igual de importante. Movete al menos 30 minutos al día. Caminar a paso rápido, andar en bicicleta o bailar ya cuenta. Evitá el sedentarismo limitando el tiempo frente a pantallas. Tu corazón te lo va a agradecer.
¿Cuándo son necesarios los medicamentos?
A veces, los cambios en el estilo de vida no son suficientes. Si tu colesterol está muy elevado o tenés otros factores de riesgo, tu médico puede recetarte medicación. Las estatinas son los fármacos más usados y estudiados.
La doctora Aquieri alerta sobre la desinformación en redes sociales. Las estatinas tienen una robusta evidencia científica que avala sus beneficios. Reducen el riesgo de eventos cardiovasculares entre un 25% y 30%. Su perfil de seguridad es alto y los efectos graves son raros.
Nunca te automediques ni abandones el tratamiento por tu cuenta. La medicación debe ser indicada y controlada por un profesional. Combinada con una vida saludable, es la fórmula más efectiva para proteger tu corazón.