Perú asiste, otra vez, a una crisis política que terminó este martes con la salida anticipada del presidente encargado, José Jerí, lo que valida una vez más el estigma de ser una de las democracias más débiles de la región pero sin irradiar consecuencias al pleno de la sociedad peruana, ni mucho menos a la economía. Más bien la apatía política y la convicción de que nada va a cambiar no paran de crecer. Según la última encuesta de Datum, esas percepciones representan a casi el 60% de la población. La imagen del día fueron los cientos de peruanos que seguían con sus vidas cotidianas mientras el Congreso destituía al noveno mandatario de los últimos diez años.
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"Estoy en un bus y la mitad ni se ha enterado que ya no hay presidente", ilustró a El destape un periodista peruano mientras viajaba por Lima. El analista político José Requena también vivió una escena similar. Según relató a este medio, el taxista que lo transportó en una provincia del interior de Perú se enteró más de tres horas tarde que el país está no tiene presidente. Así estará hasta este miércoles a las 18 (hora local), cuando el Congreso vote quién dirigirá el país entre cuatro candidatos que se presentaron este martes por la tarde.
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La olla que destapó el "Chifagate"
Jerí asumió después de la destitución de Dina Boluarte en octubre pasado y no logró superar los cinco meses de gobierno. Ni siquiera la cercanía a las próximas elecciones presidenciales de abril lograron evitar que prosperara una moción de censura en su contra. El ahora ex presidente era investigado desde enero, después de que la prensa filtrara fotos de reuniones informales con el empresario chino contratista del Estado Zhihua Yang. El caso creció rápido y se popularizó como "Chifagate", en alusión a los restaurantes de comida oriental adonde Jerí asistió encapuchado en un intento por pasar desapercibido.
Hasta este fin de semana, la supervivencia de Jerí en el cargo había dependido de las bancadas aliadas de centro y extrema derecha, principalmente el fujimorista Fuerza Popular y la Alianza para el Progreso (APP), que no aportaban los votos necesarios para convocar a sesiones extraordinarias y votar por su remoción. Al mismo grupo de bancadas que lo habían llevado al palacio presidencial les convenía tenerlo en el poder porque las energías estaban puestas en la elección de abril.
Pero lo que cambió en las últimas horas fue que el Ministerio Público de Perú diera cauce a denuncias mediáticas y abriera una nueva causa contra Jerí por presunto tráfico de influencias ante contrataciones irregulares de mujeres jóvenes que consiguieron trabajo en el Ejecutivo después de haberse reunido con el ex presidente en la sede de Gobierno. Esta última denuncia volvió a poner sobre la mesa una investigación judicial aun no resuelta sobre una presunta red de prostitución en el Parlamento, que se investiga desde el año pasado.
El viraje de la discusión a estas denuncias es lo que provocó que la bancada de APP le retirara el apoyo a Jerí, según explicó el analista político José Requena a El Destape. "La denuncia de prostitución en el Parlamento salpica a todos los que integran la mesa directiva del Congreso", sumó Requena. Si bien APP no integra la mesa directiva sí apoyó su conformación. "Como veían que la casa se estaba quemando decidiron sacrificarse antes de que los termine de tocar", explicó el analista. Si bien Jerí llegó a tener un 40% de popularidad, números que se consideran altos para el recambio de poder que hay en el país, en el último tiempo su posición era estrictamente defensiva: al "Chifagate" y las denuncias por tráfico de influencias también se sumaron cuestionamientos por presunto enriquecimiento ilícito y la archivada denuncia por violación.
A diferencia de APP, el fujimorismo sostuvo el apoyo a Jerí bajo el argumento de la necesidad de mantener cierto "orden" en el país. Fujimori apuesta a la elección de abril, a las que irá como candidata presidencial, y mantiene hace varias semanas el segundo puesto, aunque sin llegar a los dos dígitos de intención de voto. La desconexión de los políticos con sus representados es tal que el candidato que lidera las encuestas, Rafael López Aliaga, apenas roza el 11%, según la última encuesta de Datum. Para la elección de abril ya se presentaron más de 12 candidaturas, lo que muestra la fragmentación política del país que devino en un "parlamentarismo Frankestein", según define el politólogo Gonzalo Banda, que es incomparible con la gobernabilidad.
La elección de un nuevo presidente
El Congreso se dará cita este miércoles a las 18 (hora local) para elegir al próximo presidente del Parlamento y encargado de la condución del país hasta que se celebren las próximas elecciones. La opción será entre los legisladores derechistas María del Carmen Alva (Acción Popular) y Héctor Acuña (APP), y los izquierdistas Edgar Reymundo (Bloque Democrático Popular) y José Balcázar (Perú Libre, el partido del ex presidente Pedro Castillo).
La derecha
Alva es abogada de 58 años y congresista de AP, un partido que ya ocupó en tres ocasiones la Presidencia peruana. Primero con su fundador, Fernando Belaúnde, en los períodos 1963-1968 y 1980-1985, y luego con el parlamentario Valentín Paniagua al frente del Gobierno de transición, entre 2000 y 2001, tras la renuncia de Alberto Fujimori (1990-2000).
Acuña, de 68 años, es hermano del empresario y actual candidato presidencial César Acuña. Es ingeniero civil y llegó al Congreso por el derechista Alianza Para el Progreso (APP) y pasó por varias bancadas, incluida Honor y Democracia, conformada en gran parte por ex altos mandos de las Fuerzas Armadas en retiro.
Las izquierdas
Reymundo fue alcalde en los años 80 del distrito de Chilca, en la región centro andina de Huancayo, por la alianza Izquierda Unida, y también congresista en el período 2006-2011.
Por último, Balcázar fue magistrado y miembro de la Corte Suprema de Justicia de Perú. Llegó al Congreso como representante de Perú Libre, el partido que ganó la Presidencia de Perú en 2021 con el candidato Pedro Castillo, quien luego fue destituido.
Abril como horizonte
El candidato que resulte electo este miércoles será el encargado de llevar a Perú hasta su próxima elección presidencial, sobre la que hay mucha expectativa puesta dado que también se votará por primera vez, después de 30 años, la nómina de senadores. Hasta ahora el Congreso es unicameral y para muchos analistas políticos esta condición contribuye a la desestabilización política, dado que en los últimos años el Parlamento saca y pone presidentes en una sola jugada.
Más alla de la definición interina de este miércoles, la expectativa está puesta en abril, cuando volverán a elegirse senadores y, de la mano de un nuevo mandatario, Perú recupere la democracia presidencialista socavada en los últimos años.
